Message From the Executive Director, August 13, 2020

Dear Friends,

I’m writing today from a community center close to our office, in the Mission District of San Francisco, where a hub of activity is taking place.  This morning, health professionals from UCSF are conducting free COVID tests, and community members are getting referrals to food pantry locations, housing options, unemployment benefits, and access to other basic needs.  I am offering immigration consults at my table and am glad to see several individuals today.  Public health workers, with clipboards and lists of names of people with appointments, dash from outdoor tables to lines of community members who are socially distanced and calmly waiting their turn to be attended to.   Everyone is wearing a mask, socially distancing, and being extremely careful to adhere to public health guidelines issued during the pandemic.  It is inspiring to see essential workers putting themselves in the midst of our community, meeting the need at hand.  People are helping others, and it is uplifting to see and to be a part of. 

In a similar way, the legal workers who have been pursuing justice for Jenny Flores for many years are just like these essential workers.  In the early 1980’s, Los Angeles Legal Aid attorney Carlos Holguin was contacted by a well-known actor Ed Asner, who said that one of his employees had a young relative who had arrived at the U.S. border after fleeing her Latin American country of origin.  Then called INS, government  immigration officials detained the young child in a roadside motel with a fence around it in an L.A. area suburb.   When Mr. Holguin investigated, he learned INS had no plans to release her.  Attorney Holguin went to visit, and found the child housed in a locked deteriorating motel, that allowed comingling of immigrant children with unrelated adults . The class action lawsuit that ensued, filed via his non-profit Center for Constitutional Law and Human Rights, became the current case now entitled Flores v. Barr, and has been ongoing for decades. 

La Raza Centro Legal became a co-plaintiff in this litigation in 2014.  Our pro bono attorney Stephen Rosenbaum, together with Carlos Holguin and a team of pro bono attorneys, continues to fight for immigrant children’s rights to apply for asylum and to live free from persecution, in the U.S.

I’m inspired by the actions of essential workers who not only address the critical need or call for action in the moment, but commit to doing so over the long term.   It must be so discouraging at times, and yet they persist.  Names that come to mind include civil rights leaders such as  John Lewis, Mother Teresa, and at the moment, infectious disease specialist Dr. Anthony Fauci, along with other tireless medical workers who labor in our community medical facilities daily, notwithstanding the risk to their own health and safety. 

The latest update in the Flores case occurred recently on June 26 of this year.  On that date,  Federal Judge Dolly M. Gee of the U.S. District Court for the Central District of California stated as to immigrant children detained in U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE) custody, “the threat of irreparable injury to their health and safety is palpable.”   She ordered that on account of the pandemic, these immigrant children were to be freed from ICE detention by July 17. Unfortunately, ICE has continued to detain minors longer than permitted, even while the pandemic progressed.  Reports from ICE family detention centers in Texas indicate that parents are being forced to make a choice: 1) be separated from their children by releasing them to a sponsor/relative, while the parent remains detained or 2) be released with the child and be deported together.

This choice must be exceedingly difficult.  Any mother would want their child to be released from incarceration.  However, being separated from one’s child is something that would be too painful to even consider. The key question is: what is our responsibility – as community members, parents, friends and allies – to these detained children and parents who are asking for our society’s compassion?

While pondering this, I thought about these migrants as parents and children who I know in my own community.  Quickly you can see the parallels among us and recognize that all humans – immigrants or citizens – deserve empathy and kindness.  All of us deserve to live in safety and without fear. 

I feel so fortunate to work at an organization with colleagues and partners who labor toward providing families lives with dignity.  We are building something enduring and just at our legal aid office, and it is a beacon of light in our neighborhood, our city, our county, and our state.  We are motivated and encouraged by essential workers everywhere.  We work toward achieving a more equitable world we can envision, and one day will achieve.  Join us by supporting our work at www.lrcl.org

Take care,

Amanda Alvarado Ford, Esq.

Executive Director


Queridos amigos:

Les escribo  desde el centro comunitario situado muy cerca a la oficina en el distrito de la misión de San Francisco, en donde se están realizando una serie de actividades en pro de la comunidad.  Esta mañana, los profesionales de la salud de UCSF han realizado pruebas de COVID gratuitas, y los miembros de la comunidad están recibiendo referencias para lugares de alimentos, opciones de vivienda, beneficios de desempleo y acceso a otras necesidades básicas.  Yo estoy ofreciendo consultas de inmigración y es para mi un gusto ver a varias  personas desde  trabajadores de la salud pública con portapapeles y el listado de personas con citas hasta miembros de la comunidad guardando el debido distanciamiento social y en espera de un turno para ser atendidos de manera tranquila.  Todos llevan el respectivo tapabocas, guardan el debido distanciamiento y están tomando las precauciones extremas, adhiriéndose a las pautas de salud pública establecidas para la pandemia.  Me inspira ver a los trabajadores esenciales poniendo todo de su parte para ayudar a satisfacer las necesidades de primera mano; además es muy edificante ser parte de esta obra.

De manera similar, a los trabajadores de leyes de derecho quienes están y han estado buscando justicia para Jenny Flores durante muchos años y quienes son también trabajadores esenciales.  A principios de la década de 1980, el abogado de Los Angeles,  Carlos Holguin, fue contactado por un conocido actor, Ed Asner, quien dijo que uno de sus empleados tenía una pariente joven quien había llegado a la frontera con Estados Unidos después de huir de su país de origen Latinoamericano.  Luego de una llamada al INS, los funcionarios de inmigración detuvieron y encerraron a la pequeña en un motel junto a la carretera de un suburbio de la zona de L.A.  Cuando el asesor legal Sr. Holguín investigó, se enteró de que el INS no tenía planes de liberarla.  El abogado Holguín al ir de visita encontró a la niña alojada en un motel cerrado, en donde además se alojaban otros niños inmigrantes recién llegados con adultos sin parentesco alguno.   La demanda colectiva que se produjo  fue presentada a través de el “Center for Constitutional Law and Human Rights” [Centro de Derecho Constitucional y Derechos Humanos] sin fines de lucro, se convirtió en el caso actual titulado Flores v. Barr, y ha estado en curso durante décadas. 

La Raza Centro Legal se convirtió en co-demandante en este litigio en el 2014.  Nuestro abogado pro bono, Stephen Rosenbaum,  junto con, Carlos Holguin, y un equipo de abogados pro bono continúa luchando por los derechos de los niños inmigrantes quienes solicitan asilo para vivir libres de persecución en los Estados Unidos.

Me inspiran las acciones de los trabajadores esenciales quienes no sólo abordan la necesidad crítica o el llamado de acción inmediata, sino quienes también se comprometen a hacerlo a largo plazo, y a pesar que haya momentos desalentadores aun así ellos persisten y no se dan por vencidos.   Algunos de los nombres que se vienen a la mente incluyen líderes de derechos civiles como John Lewis, la Madre Teresa, y en actualmente  el especialista en enfermedades infecciosas Dr. Anthony Fauci, como también los trabajadores médicos incansables de nuestras instalaciones comunitarias y quienes lo hacen a diario y a pesar del riesgo para su propia salud y seguridad. 

La última actualización del caso Flores se produjo recientemente el 26 de junio del 2020.  En esa fecha, la Juez Federal Dolly M. Gee, del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Central de California, declaró que para los niños inmigrantes detenidos bajo la custodia de inmigración y control de aduanas de los Estados Unidos (ICE), “la detención era una amenaza palpable con lesiones irreparables a la salud y seguridad de los niños”.  Ella ordenó que debido a la pandemia estos niños inmigrantes fueran liberados del ICE antes del 17 de Julio.  Desafortunadamente, el ICE ha seguido deteniendo a los menores por más tiempo del permitido, incluso mientras la pandemia continúa en aumento.  Los informes de los centros de detención familiar de ICE en Texas, indican que los padres se ven obligados a tomar una decisión: 1) Ser separados de sus hijos entregándoles a un patrocinador/ pariente, mientras que el padre permanece detenido o 2) Ser liberado junto con el menor y ser sometidos a una deportación doble.

Esta elección es extremadamente difícil ya que cualquier padre quisiera que su hijo fuese liberado del encarcelamiento.  Sin embargo, el estar separado/a de su hijo es algo demasiado doloroso aun para considerarse.  La pregunta clave es: ¿cuál es nuestra responsabilidad como miembros padres, amigos y aliados con estos niños y personas detenidas quienes piden la compasión de nuestra sociedad?

Mientras reflexionaba sobre esto, pensé en estos migrantes padres e hijos a quienes conozco en mi propia comunidad; rápidamente pude hacer el paralelo entre estos y nosotros y me di cuenta que todos los seres humanos – inmigrantes o ciudadanos – merecemos empatía y bondad.  Todos merecemos vivir a salvo y sin miedo. 

Me siento muy afortunada de trabajar en una organización con colegas y socios quienes trabajamos en pro de proporcionar una vida digna a las familias.   Estamos construyendo algo duradero y justo en nuestra oficina de asistencia legal, esto de por sí ya es una Luz de Esperanza para nuestro vecindario, ciudad, condado y estado.  Estamos inspirados y motivados por la ardua labor de los trabajadores esenciales pues nuestro deseo es lograr un mundo mejor y lo más equitativo posible – Se que un día lo lograremos.  Acompáñanos apoyando nuestro trabajo en www.lrcl.org. 

Cordial saludo,

Amanda Alvarado Ford, Esq.

Directora Ejecutiva